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Actualización de hardware
Con el paso del tiempo, varía la velocidad de los procesadores y todo se acelera. Aparecen nuevas formas de conectar todos los recursos, de contemplar con mayor claridad todos los elementos en pantalla o de imprimir documentos con mejor resolución y colores más brillantes.
No hace falta disponer del invento o producto más recientes. No obstante, si no se actualiza el equipo en el momento justo, se nota una progresiva lentitud e incluso puede quedar obsoleto. Claros indicios son la incapacidad para cargar programas nuevos o la imposibilidad de leer archivos creados con programas de reciente aparición.
Actualizar la memoria merece la pena siempre, aunque existe un límite. También se pueden actualizar las unidades de CD y DVD, el disco duro, el monitor o las tarjetas (adaptadores) de sonido y vídeo.
Actualización de software
Como norma general, sólo se debe comprar lo que haga falta para la empresa; de esta manera, es posible ajustar presupuestos y controlar gastos de forma eficaz. La empresa cambia con el tiempo y quizá lo hagan también sus objetivos y las herramientas empleadas para alcanzarlos. Lo que está fuera de toda duda es que el software varía a la par que avanza la tecnología y se desarrollan nuevos modos de finalizar tareas.
La manera de actualizar el software depende de cómo se compró la primera vez y del tipo de licencias que se adquirieron. |